Colacho hermanos o Presidentes de America
Colacho hermanos o Presidentes de America DON RUPE, con odio profundo y misterioso: —¡Las dos torres se caen por el suelo!… (Besando una cruz que él hace de sus dos dedos, siniestro). ¡Por ésta! ¡Acuérdate! (Ruido atropellado de pasos, de voces y de cascos en el patio).
TAYA, en un sobresalto: —¡Don Cordel!
DON RUPE: —¡Es don Cordel! ¿O don Acidal?
TAYA, saliendo a la puerta del patio: —¡No! ¡Es don Cordel!
LA VOZ DE ACIDAL: —¡Taya! ¡Taya!
TAYA, ha salido al patio: —¡Voy, don Acidal!… (Los pasos y las voces siguen resonando, confusas. Don Rupe, a solas, saca su checo y, sirviéndose de la aguja de su caleador, arroja en el dintel de ambas puertas, unos granos de cal, haciendo unos dibujos cabalÃsticos en el aire. Don Cordel, en traje de viaje, entra, seguido de su hermano).
ACIDAL, ansioso: —Pero ¿qué ocurre? Siéntate. Descansa. ¿Has comido algo, al menos? ¡No! Que te preparen una sopa.
CORDEL, desplomándose: —Tenemos que hablar… (Fatigado y ceñudo). ¡Qué barbaridad! (Don Rupe se desliza, casi arrastrándose como un animal y sale al patio. Cordel le ha advertido). ¿Quién es ése que sale por ah�
ACIDAL que se habÃa olvidado de don Rupe: —¡Ah! El padre de la Taya.