Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos A la cabeza venÃa Huayna Cápac, cuya figura aún adolescente —pues era su primera campaña militar—, aparecÃa curtida por las intemperies, los calores y frÃos del norte. El ejército, mermado por el hielo en el heroico sitio de los chachapoyas, cruzaba las primeras rúas del Cusco, a paso lento, que marcaban los tambores de guerra. Las armas del imperio venÃan precedidas, a un tiro de honda, por los expertos rumanchas. Flameaba luego el Iris, recamado sobre un pendón de lana y plumas, dardeado por los rayos solares y rematado en un suntupáucar, consistente en un airón de oro. Iban angulosos héroes, triangulados de arrugas, sujeta al hombro la compacta masa de queschuar, mellada y ojosa por los golpes contrarios; honderos enflaquecidos y mustios; consumidos y curvos flecheros de anascas raÃdas, embrazado el tercio de flechas de metálica punta emponzoñada, el arco de bejuco en descanso al omoplato; lanceros de brazos enormes y colgantes, las celadas de guayacán deshechas en colgajos; hacheros desprovistos de la cuña, cojeando dolorosamente… Al medio iba el apusquepay, un viejo de enorme mentón y ojos serenos, con su turbante amarillo, ceñido por un ruinoso burelete de plumas.
El ejército entraba a la ciudad, decaÃdo, inválido. Solamente algunos generales, oficiales de la nobleza o veteranos, sonreÃan al pasar por las calles. Mas, en general, los expedicionarios y hasta el propio prÃncipe heredero, venÃan poseÃdos de honda pesadumbre.