Novelas y cuentos completos
Novelas y cuentos completos —Aquel es el carrizo…
—Ese. Ese mismo…
—Ya vamos a llegar…
El viento vino pesado y un tanto sordo. Un soplo astringente nos dio en las narices y en los ojos. Era el aroma del cañaveral sagrado. La atmósfera subÃa de presión y calentábase más y más. Bochorno. En algunos recodos y quebradas, el aire empezaba a morir, ahogándose de sol.
Sorprendimos en una de estas quebradas, al doblar la pendiente de un meandro, a Miguel. Arqueado en cuatro pies, tomaba agua de un chorro recóndito y azul, entre matorrales. Junto a los labios del amo, Rana tenÃa sumergido el hocico. La lengua granate de Bisonte herÃa la linfa, azotándola. Bajo el agua, ondulaba su baba viscosa. Las pupilas del mozo y las de sus perros, al beber, se duplicaban y centuplicaban de cristal en cristal, de marco en marco, entre la doble frontera natural de la onda y de los ojos.