Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ —Muy bien, señor profesor —afirmó el gentleman con una frialdad glacial, al propio tiempo que acariciaba las puntas de sus patillas de tan hermoso tono rojo—. Yo soy Mr. Saunders, pasajero.
Roberto saludó levemente.
—Ahora que todo está en regla, permÃtame usted, profesor, que le presente a Mr. Van Piperboom, de Rotterdam, cuya presencia me ha parecido observar que perturbaba de una singular manera a vuestro administrador Mr. Thompson.
Al escuchar su nombre Mr. Van Piperboom efectuó una graciosa reverencia.
Roberto miró a su interlocutor no sin cierta extrañeza. Thompson, en efecto, se habÃa puesto a salvo; pero ¿por qué habÃa de perturbarse ante uno de sus pasajeros? ¿Por qué juzgaba Mr. Saunders pertinente el hacer al empleado de Thompson una tan particular reflexión?
Saunders no dio sus razones y continuó gravemente:
—Mr. Van Piperboom no conoce absolutamente otro idioma que el holandés, y en vano busca un intérprete, según he podido comprobar por esta tarjeta que él ha tenido la prudente precaución de procurarse.
Y Saunders exhibió una tarjeta de visita a Roberto, en la que se leÃa:
VAN PIPERBOOM desea un intérprete ROTTERDAM