Agencia Thompson y Cia_
Agencia Thompson y Cia_ Creyó, sin duda, el holandés que debÃa apoyar la petición formulada en la tarjeta, porque, con una voz aflautada que contrastaba extraordinariamente con sus dimensiones, dijo:
—Inderdaad, mynheer, ik ken geen woord engelsch…
—Mr. Piperboom está mal informado, señor —interrumpió Roberto—; no conozco el holandés mejor de lo que pueda usted conocerlo.
El grueso pasajero continuaba, diciendo:
—… Ach zal ik dekwils uw raad inwinnen op die reis.
Y subrayó su frase con un amable saludo y una afectuosa sonrisa.
—¡Cómo! ¿No conoce usted el holandés…? Entonces no se referÃa a usted este folleto —exclamó Saunders sacando de las profundidades de su bolsillo un papel que alargó a Roberto.
Tomó Roberto el papel que se le exhibÃa. En aquella hoja se detallaban las indicaciones del famoso cartel, y en la parte inferior de la primera cara pudo leer:
«Un profesor de la Universidad de Francia, que posee todos los idiomas, ha tenido a bien consentir en ponerse al servicio de los señores pasajeros en calidad de cicerone intérprete».