Ante la bandera
Ante la bandera Durante la noche, el tug se arrojaba sobre los barcos, que no podían desconfiar de un yate de recreo como la Ebba. Cuando les había desfondado, la goleta les abordaba, y sus hombres asesinaban la tripulación y robaban los cargamentos. Ésta era la razón de que gran número de navíos no figurasen en las noticias del mar más que bajo este calificativo desesperante: desaparecidos cuerpos y bienes.
Durante el año que siguió a la odiosa comedia de la bahía de Charleston, Ker Karraje explotó los parajes del Atlántico en la parte correspondiente a los Estados Unidos. Sus riquezas crecieron en una proporción enorme. Las mercancías se vendían en mercados lejanos, y el producto se transformaba en plata y oro. Pero lo que siempre faltaba era un lugar seguro y desconocido, donde los piratas pudieran depositar estos tesoros en espera de que llegara el día del reparto.
Ayudóles la casualidad. Explorando las sabanas submarinas cerca de las Bermudas, el ingeniero Serko y el maquinista Gibson descubrieron en la base del islote el túnel que daba acceso al interior de Back-Cup. ¿Dónde había de encontrar Ker Karraje refugio mejor y más al abrigo de toda persecución? De este modo, uno de los islotes del archipiélago bermudano, nido de bandidos en otra época, lo fue de una banda mucho más terrible.