Ante la bandera
Ante la bandera 27 de Julio.— Dos días después, bajando hacia el ribazo en las primeras horas de la mañana, he avanzado hasta la extremidad del muelle de piedra. El tug no está en su sitio de costumbre, ni aparece en ningún otro punto del lago. Ker Karraje y el ingeniero Serko no han partido, como yo suponía, pues anoche los he visto. Pero hoy hay motivo para creer que se han embarcado a bordo del tug con el capitán Spada y su tripulación, y que se han unido a la goleta en la ensenada del islote, y que en este momento la Ebba está en curso de navegación.
¿Se trata de algún golpe de piratería?
Es posible, como también lo es que Ker Karraje transformado en el Conde de Artigas, a bordo de su yate de recreo haya ido a algún punto del litoral a fin de procurarse las sustancias necesarias para la preparación del Fulgurador Roch.
¡Ah! ¡Si yo hubiera tenido la posibilidad de ocultarme en el tug, arrastrarme después a la cala de la Ebba y permanecer allí escondido hasta la llegada al puerto! ¡Entonces, tal vez hubiera podido escaparme y libertar al mundo de esta banda de piratas!