Ante la bandera
Ante la bandera ¡Ah! ¿Es por este motivo por el que quieren tenerme prisionero en Back-Cup? ¿Suponen que conozco en parte el invento de Tomás Roch? ¿Esperan que me harán hablar si Tomás Roch se niega a hacerlo? ¡He aquà por qué se me ha traÃdo con él, por qué no me han arrojado todavÃa al fondo del lago con una piedra al cuello! ¡Bueno es saberlo!
A las últimas palabras del ingeniero Serko respondo:
—Muy serio.
—Pues bien —replica mi interlocutor—; si yo tuviera el honor de ser el ingeniero Simón Hart, harÃa el siguiente razonamiento: dada, de una parte, la personalidad de Ker Karraje; las razones que le han animado a buscar un escondite tan misterioso como esta caverna; la necesidad de que dicha caverna escape a toda tentativa de descubrimiento, no solamente en interés del Conde de Artigas, sino en el de sus compañeros…
—De sus cómplices, si usted quiere.
—¿De sus cómplices?… Sea. Y, por otra parte, dado que usted conoce el verdadero nombre del Conde de Artigas y la misteriosa arca en que están ocultas sus riquezas…
—Riquezas robadas y cubiertas de sangre, señor Serko.