Ante la bandera
Ante la bandera No sé a qué causa atribuir esta partida del aparato submarino; partida que va a prolongarse, pues no ha vuelto en el dÃa.
Esta vez el ingeniero Serko ha quedado en Back-Cup. Ker Karraje, el capitán Spada y los tripulantes del barco submarino y de la Ebba han abandonado el islote.
La existencia continúa en su habitual monotonÃa. Yo paso horas enteras en el fondo de mi celda, meditando, esperando, desesperando, uniéndome por un lazo, que adelgaza de dÃa en dÃa, a aquel barrilillo abandonado al capricho de las corrientes…, y redactando estas notas, que para nada me servirán probablemente.
Tomás Roch permanece todo el dÃa ocupado en su laboratorio; supongo que en la fabricación de su deflagrador. Sigo aferrado a la idea de que no querrá vender a ningún precio el secreto de la composición de este lÃquido. Pero también sé que no dudará en poner su invento al servicio de Ker Karraje.
Me encuentro frecuentemente con el ingeniero Serko cuando mis paseos me llevan por los alrededores de Bee-Hive. Este hombre se muestra siempre dispuesto a conversar conmigo… con el tono de una impertinente ligereza, es verdad.
Hablamos de varias cosas; muy rara vez de mi situación, a propósito de la cual son inútiles las recriminaciones, pues me producirÃan nuevas burlas por su parte.