Ante la bandera
Ante la bandera —¿No tiene usted un enfermo del que se ha hablado mucho en estos últimos tiempos, y que, en cierto modo, ha contribuido a fijar la atención pública sobre Healthful-House?
—¿Se refiere el señor Conde a Tomás Roch?
—Efectivamente; hablo de ese francés, de ese inventor, cuya razón parece estar muy comprometida.
—Muy comprometida, señor Conde; y quizás es un bien. En mi opinión, la humanidad nada tiene que ganar con esos descubrimientos, la aplicación de los cuales aumentarÃa los medios de destrucción, ya muy numerosos.

—Eso es pensar sabiamente, señor Director, y en este asunto opino como usted. El verdadero progreso no consiste en eso, y miro como genios del mal a los que van por tal camino. Pero este inventor, ¿ha perdido por completo las facultades intelectuales?
—Completamente no, señor Conde, a no ser en lo que se refiere a las cosas ordinarias de la vida; porque en esto no tiene la comprensión ni la responsabilidad de sus actos. Su genio de inventor es lo que ha quedado intacto y ha sobrevivido a la degeneración mental, y de haberse aceptado sus pretensiones, fuera del buen sentido, no pongo en duda que de sus manos hubiera salido un nuevo aparato de guerra… que realmente no es muy necesario.