Ante la bandera
Ante la bandera —Y bien, Simón Hart, no ha conseguido usted lo que se proponÃa —añade— agitando el tubo de cristal—, en lo que se refiere a esto… Ni nadie tampoco, ni nadie lo conseguirá.
Tomás Roch, como yo esperaba, no ha dado, pues, a conocer la composición de su deflagrador.
Después de haberle mirado frente a frente, yo respondo:
—Sabe usted quién soy…; pero ¿sabe usted entre quién está?
—¡Estoy en mi casa! —exclama.
—¡SÃ! Ker Karraje lo ha hecho creer esto. En Back-Cup, el inventor está en su casa. Las riquezas acumuladas en aquella caverna loe pertenecen.
Si se ataca a Back-Cup, es para robarle lo suyo… ¡Y él lo defenderá! ¡Tiene el derecho de defenderlo!
—Tomás Roch —digo—, escuche usted.
—¿Qué tiene usted que decirme?
—Esta caverna, a la que ambos hemos sido arrastrados, está ocupada por una banda de piratas.
No me deja terminar, ni aun sé si me ha comprendido, y exclama con violencia: