Ante la bandera
Ante la bandera —Tomás Roch —digo haciendo un último esfuerzo—, el Conde de Artigas y Ker Karraje son la misma persona. Si le ha comprado a usted su secreto, es con el objeto de asegurar la impunidad de sus crÃmenes, la facilidad para cometer otros nuevos… SÃ… es el jefe de estos piratas.
—Los piratas —interrumpe Tomás Roch, cuya agitación va en aumento—, los piratas son los que se atreven a amenazarme hasta en este escondite, como ha sucedido con el Sword, pues todo me lo ha contado Serko…; los que han querido robarme en mi casa lo que me pertenece…, el justo precio de mi descubrimiento.
—No, Tomás Roch, son los que le han aprisionado a usted en la caverna de Back-Cup, los que van a emplear el genio de usted en defensa propia, los que se desembarazarán de usted cuando estén en plena posesión de sus secretos.
A estas palabras, Tomás Roch me interrumpe. No parece entender nada de lo que le digo. Sigue su propia idea, no la mÃa, esa obsesionante idea de venganza, hábilmente explotada por el ingeniero Serko, y en la que se concentra todo su odio.