Ante la bandera
Ante la bandera Durante una hora he vagado bajo los obscuros arcos de Back-Cup hasta el lÃmite de la caverna. Éste es el sitio en el que tantas veces he buscado un agujero por el que deslizarme, sin ser visto, hasta el litoral del islote. Mis pesquisas han sido inútiles. Al presente, en el estado en que me encuentro, vÃctima de indefinibles alucinaciones, antójaseme que estas paredes se espesan más, que los muros de mi prisión se estrechan lentamente y van a aplastarme.
¿Cuánto tiempo ha durado esta turbación de mi cerebro? No podrÃa decirlo.
Ahora me encuentro en la parte de Bee-Hive, frente a mi celda, donde no puedo esperar ni descanso ni sueño. ¡Dormir cuando se es vÃctima de esta excitación cerebral! ¡Dormir cuando toco al término de una situación que amenazaba prolongarse durante largos años! Pero ¿cuál será el desenlace en lo que a mà se refiere? ¿Qué debo esperar del ataque preparado contra Back-Cup? Los proyectiles de Tomás Roch están prestos para ser lanzados en el momento en que los barcos penetren la zona peligrosa, y sin necesidad de ser tocados se hundirán en el abismo.