Ante la bandera
Ante la bandera Esto sería inexplicable. ¿Para qué llevarse de Healthful-House al guardián Gaydón únicamente? Nadie ha podido sospechar que yo fuese el ingeniero Simón Hart, y, aun sospechándolo, ¿qué interés podía haber en apoderarse de mi persona, y qué se podría esperar de mí?
Así es que, puesto que Tomás Roch no está en el puente, pienso que estará encerrado en uno de los camarotes, y que tal vez haya sido tratado con más atención que su guardián.
Veamos, pues —¿cómo no se me ha ocurrido antes?—, en qué condiciones marcha esta goleta. Las velas están caídas; la brisa es casi nula, los soplos intermitentes que vienen del Este son contrarios, puesto que tenemos el cabo en esa dirección.
Y, sin embargo, la goleta marcha con rapidez suma, inclinada un poco sobre la proa, mientras su branque hiende las aguas, cuya espuma salta sobre su línea de flotación.
Una estela agitada queda tras ella.
Este barco ¿es, pues, un steam-yate? No. Entre el palo mayor y el de mesana no se levanta chimenea alguna. ¿Es un barco movido por la electricidad, que posee, o una batería de acumuladores, o pilas de una potencia considerable, que ponen en movimiento su hélice y la imprimen tal velocidad?