Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral En cuanto a los vÃveres, el asunto se presentaba peor. Los carromatos con las provisiones se encontraban en la zona ocupada por los makololos, los cuales habÃan procedido a su pillaje. Y en el fortÃn no habÃa vÃveres suficientes para alimentar a todos los viajeros, que hacÃan un número de dieciocho: los astrónomos, los marineros, el bushman y el foreloper.
Mientras los marineros vigilaban el fortÃn, los sabios se reunieron en consejo urgente. Mokoum se les unió al punto y, al comprobar su preocupación por la escasez de vÃveres, les dijo:
—No veo por qué se inquietan.
—¿Te burlas acaso? —le preguntó Sir Murray.
—¡Por nada del mundo, señor!
—¿No comprendes que sólo tenemos provisiones para dos dÃas? —le dijo el coronel con amabilidad.
—¿Para dos dÃas?
—Asà es.
—¿Y quién nos obliga a permanecer dos dÃas aquÃ?
—¿Cómo que quién nos lo impide? —protestó el aristócrata—. ¡Los makololos!
—Pero ellos no saben navegar.
—¿Qué quieres decir con eso? —inquirió Everest.
—Que podemos alejarnos navegando por el lago.