Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral —En efecto.
—Muy bien. Trataré de buscársela.
Y, sin más órdenes de Mokoum, la caravana volvió hacia atrás y descendió hacia el Sudoeste. Ya en esta dirección la orientó un poco más hacia el sur de Lattakou, es decir, hacia aquella región de la llanura que regaba el Kuruman.
A partir de ese dÃa, el cazador adoptó la costumbre de establecerse a la cabeza de la caravana. Sir John Murray no le abandonaba y, de cuando en cuando, una detonación hacÃa saber a sus colegas que Sir Murray trababa conocimiento con la caza africana. Por su parte, el coronel se dejaba conducir por su caballo, entregado por completo a sus reflexiones. Matthew Strux tampoco abrÃa mucho la boca, en tanto que Palander, mal jinete donde los haya, preferÃa marchar dentro del vehÃculo, absorto por completo en las más profundas abstracciones de las altas matemáticas.
Emery y el ruso Zorn preferÃan cabalgar juntos, conversando sobre temas diversos de común interés y estrechando su amistad dÃa tras dÃa. A menudo se alejaban, desviándose de los flancos de la expedición o adelantándola algunos kilómetros, cuando la llanura se extendÃa ante sus ojos hasta perderse de vista.