Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral
Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el Africa Austral —¿Cuál de los dos jefes preferirÃa usted?
Michael Zorn no lo pensó un segundo, respondiendo con aplomo y evidente seguridad a la pregunta de su amigo.
—Querido William —le dijo—, aceptaré lealmente como jefe a aquel de los dos que sepa imponerse como tal. En lo que se refiere a temas cientÃficos, no me mueven intereses nacionalistas. El coronel Everest y Matthew Strux son dos hombres notables. Inglaterra y Rusia se aprovecharán por igual del resultado de sus trabajos y, por tanto, importa poco que esos trabajos sean dirigidos por un inglés o por un ruso.
—Estoy completamente de acuerdo con usted —asintió Emery con entusiasmo—. Debemos emplear nuestros medios en el bien común, y no dejarnos distraer por prejuicios absurdos.
Tras una breve pausa, William Emery quiso conocer más detalles de los expedicionarios.
—¿Qué opina de su compatriota, Nicholas Palander?
—¡Palander! —respondió Zorn echándose a reÃr—. No verá, ni oirá, ni comprenderá nada. Con tal de que le dejen realizar sus cálculos, él no es ni ruso, ni inglés, ni prusiano, ni chino. Es Nicholas Palander, simplemente.