Aventuras de un niño irlandés

Aventuras de un niño irlandés

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cierto que como la ginebra y el whisky no corren en el lecho de guijarros de Rindok, la satisfacción de sus instintos de borracha absorbía el sueldo; y en aquel momento, de los cincuenta chelines recibidos en enero por cada niño, para todo el año, no quedaban más que diez o doce. ¿Qué haría la Hard para subvenir a las necesidades de sus pensionistas? Si no se arriesgaba a morir de sed, teniendo en cuenta cierto número de botellas ocultas, los pequeños morirían de inanición.

Tal era la situación sobre la que reflexionaba la Hard cuando se lo permitía su cerebro alcoholizado. ¿Pedir un suplemento a la casa de caridad? Había otros niños numerosos y sin familia, a los que la asistencia pública bastaba a penas.

¿Se vería obligada ella a devolver a los suyos? Perdía entonces su pan, o mejor dicho, su ginebra. Esto era lo que le oprimía el corazón, y no el pensamiento de que aquella pobrecilla no había comido desde la víspera.

Resultado de estas reflexiones: la Hard se ponía a beber, y como las dos niñas y el niño no contenían sus gemidos, les golpeaba. A una petición de pan, respondía con un regaño violento; a una súplica, más golpes. Esto no podía durar; los pocos chelines que sus bolsillos contenían, sería menester guardarlos para comprar un poco de alimento, pues en ninguna parte se lo darían fiado.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker