Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés —SÃ; se embarcan los productos que se fabrican en un paÃs y se venden en otro donde no se fabrican.
—¿Más caros que se han comprado?
—Naturalmente… para ganar. Después se importan los productos de otras comarcas para revenderlos.
—¿Siempre a más precio, Pat?
—Siempre… ¡Cuándo es posible!…
Pat fue preguntado cien veces sobre este asunto durante su estancia en la granja de Kerwan. Por desgracia, y con gran disgusto de todos, llegó el momento de abandonar la granja y volver a Liverpool.
El 30 de septiembre fue el dÃa de la despedida. Pat iba a separarse de todos los que amaba. ¿Cuánto tiempo pasarÃa sin que le volviesen a ver?… No se sabÃa. Pero prometió escribir con frecuencia. ¡Con qué emoción le abrazaron todos!… La abuela lloraba. ¿La encontrarÃa al regreso ante el hogar hilando en medio de sus hijos?…
Aunque era muy anciana, al menos la dejaba en buen estado de salud, como a toda la familia. Además, el año habÃa sido favorable para los labradores del condado. No habÃa nada que temer para el invierno que ya se dejaba sentir. Pat dijo a su hermano mayor:
—Te querrÃa ver menos inquieto, Murdock. Con energÃa y voluntad todo se consigue.