Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Conviene observar además que el deseo del lucro es innato en la raza irlandesa. Gustan de ganar dinero, con tal que sea honradamente. Y cuando el labrador terminaba un buen negocio en el mercado de Tralée o en los pueblos vecinos, Hormiguita mostrábase tan contento como si redundara en provecho suyo.
Transcurrieron octubre, noviembre y diciembre en buenas condiciones.
HacÃa ya tiempo que los trabajos habÃan concluido cuando el cobrador de las granjas llegó, la vÃspera de Nochebuena. El dinero estaba presto, y una vez cambiado por un recibo en regla, aquél sobraba en la granja. No queriendo ver marchar este dinero tan penosamente arrancado del suelo, Murdock se apresuró a salir cuando vio llegar al cobrador. SentÃa siempre inquietud por el porvenir. Felizmente el invierno estaba seguro, y las reservas permitirÃan comenzar las labores sin gastos suplementarios.