Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés AsÃ, cuando las hierbecillas empezaron a brotar, ¡qué obstinación puso en defender su futura cosecha contra los cuervos, levantándose al alba para perseguirlos a pedradas! No olvidemos decir que al nacer Jenny, él habÃa plantado un pequeño abeto en el patio con la idea de que crecieran a la par el arbusto y la niña.
Y no dejaba de costarle trabajo librar a este arbolillo de los malditos pájaros. Decididamente, Hormiguita y los representantes de esa gente devastadora jamás serÃan buenos amigos.
Aquel verano de 1880 se trabajó duramente en los campos del oeste de Irlanda. Por desgracia las circunstancias climatológicas se mostraron poco favorables para el rendimiento del suelo. Sin embargo, el hambre no era de temer, porque la cosecha de patatas prometÃa ser abundante, aunque tardÃa; trigo apenas hubo; y en cuanto al centeno, la cebada y la avena, se tenÃa que reconocer que iban a ser insuficientes para las necesidades del paÃs Sin duda subirÃa el precio de estos cereales. ¿Mas en qué aprovecharÃa el alza a los labradores, si nada podÃan vender teniendo que conservar lo poco que recolectaran para la próxima siembra? Asà es que los que tenÃa ahorros se verÃan en la necesidad de sacrificarlos para pagar los impuestos y para el pago de las granjas hasta el último chelÃn desaparecerÃa.