Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Y lo que aumentaba los temores de la familia con motivo de Murdock era que el lord lugarteniente por Irlanda, decidido a las medidas más enérgicas, hacÃa vigilar muy de cerca a los nacionales por sus brigadas de policÃa.
Martin y Sim, experimentando los mismos sentimientos que Murdock, no decÃan nada cuando éste volvÃa después de una prolongada ausencia pero las mujeres le suplicaban que obrase con prudencia, y que midiese sus palabras y actos. QuerÃan arrancarle la promesa de no asociarse a las rebeliones en favor del home-rule, que no podÃan producir más que una catástrofe. Murdock se enfurecÃa entonces y hablaba y se expresaba como si estuviera en un mitin.
—¡La miseria después de una vida de trabajo! ¡La miseria sin fin! —repetÃa.
Y mientras Martina y Kitty temblaban ante la idea de que pudieran oÃrle desde fuera, en el caso de que algún agente rondase la granja, Martin y Sim inclinaban la cabeza.
Hormiguita asistÃa a estas tristes escenas muy conmovido.