Aventuras de un niño irlandés

Aventuras de un niño irlandés

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hubiera sido, pues, prudente, que Murdock tomase serias precauciones, pero él se negaba a hacerlo. Abrasado de rabia, loco de desesperación, no era dueño de sí y amenazaba, empujando a los campesinos a la rebelión. Su padre y su hermano, arrastrados por su ejemplo, se comprometían con él. Nada era capaz de contenerlos. Hormiguita, temiendo ver aparecer la policía, pasaba los días vigilando los alrededores de la granja.

Entretanto, se vivía de los últimos recursos. Con objeto de procurarse algo de dinero, se habían vendido algunos muebles. ¡Y el invierno debía durar aún varios meses! ¿Cómo subsistir hasta la buena estación, y qué esperar de un año que parecía estar comprometido irremisiblemente?

A estas inquietudes por el presente y por el porvenir, uníanse las que causaba el estado de la abuela. La pobre anciana se debilitaba de día en día, y no tardaría en morir. Al presente no abandonaba jamás su cuarto ni su lecho. Hormiguita era el que más la acompañaba. Ella quería que fuese allí, llevando en sus brazos a Jenny, que contaba dos años y medio y que le sonreía. Algunas veces la abuela cogía a la niña, respondiendo su sonrisa. ¡Y qué desoladora idea le venía a la mente, pensando en el porvenir de su nieta! Entonces decía a Hormiguita:

—La quieres mucho, ¿verdad?

—Sí, abuela.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker