Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés ¡SÃ! Un niño de unos tres años, pálido, delgaducho, con las piernas cruzadas por los latigazos, respirando apenas.
Nadie en Westport conocÃa a ese niño. De esta suerte entró en escena Hormiguita, el héroe de esta historia. ¿Cómo cayó en manos de aquel bestia, que no era su padre? HabÃa sido recogido nueve meses antes por Thornpipe en la calle de una aldea de Donegal, y ya se ha visto a lo que el verdugo le dedicó.
Una mujer acababa de tomarle en brazos y procuraba reanimarle. Se formó un corro en torno. TenÃa una cara interesante, hasta inteligente aquella pobre ardilla, reducida a hacer moverse la caja para ganarse la vida. ¡Ganarse la vida… a esa edad!
Al fin abrió los ojos, y se echó atrás al ver a Thornpipe que avanzaba para cogerle gritando:
—¡Dádmelo!
—¿Es usted su padre, pues? —preguntó el cura.
—Sà —respondió Thornpipe.
—No, no es mi papá —gritó el niño pegándose a los brazos de la mujer.
—¡No es suyo! —exclamó el droguero.

—¡Es un niño robado! —añadió el panadero.
—¡Y no se lo devolveremos! —dijo el cura.