Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Thornpipe quiso resistir. Con la faz congestionada, los ojos inflamados de cólera, parecÃa fuera de sà y dispuesto a esgrimir su cuchillo cuando dos hombres vigorosos se lanzaron a él y le sujetaron.
—¡Echadle! ¡Echadle! —repetÃan las mujeres.
—¡Vete de aquÃ! —dijo el droguero.
—¡Y no vuelvas por el condado! —exclamó el cura con un gesto amenazador.
Thornpipe dio un fuerte latigazo al perro, y la carreta echó a andar subiendo la calle principal de Westport.
—¡Miserable! —dijo el farmacéutico—. No pasan tres meses antes de que haya danzado el minuet de Kilmainham.
Bailar este minuet es, siguiendo la locución del paÃs, ser ahorcado. Después, cuando se preguntó al niño cómo se llamaba, respondió con voz bastante firme:
—Hormiguita.
Y de hecho, no tenÃa otro nombre.