Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Se levantaron al amanecer. Se trataba de practicar un reconocimiento, como hace un estratega del sitio donde se apresta a combatir. Lo indicado era ir en busca de Grip; nada más fácil que encontrarle, si el Vulcan estaba de vuelta en DublÃn, su puerto de parada.
—¿Llevaremos a Birk? —preguntó Bob.
—Sin duda —respondió Hormiguita—. Es preciso que empiece a conocer la ciudad.
Y Birk no se hizo rogar.
DublÃn describe un óvalo de un diámetro de tres millas. El Liffey, entrando por el oeste y saliendo por el este, lo divide en dos partes casi iguales. En su desembocadura, esta arteria forma un doble canal que rodea la ciudad; al norte el Royal-Canal, que sigue el Midland-Great-Western-railway; al sur el Gran Canal, cuyo trazado, prolongándose hasta Galway, pone en comunicación el océano Atlántico con el mar de Irlanda.