Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés SÃguese de aquà que el Little boy and Co. se vio obligado a tomar un dependiente para llevar los libros. Mister O’Brien les procuró un antiguo contable, mister Balfour, del que él respondÃa, y que conocÃa el asunto a fondo… ¡Pero no era Grip!
Terminóse el año en excelentes condiciones, y hecho el inventario por Balfour, dio, tanto en mercancÃas como en dinero, colocado en el Banco de Irlanda, el soberbio total de mil libras.
En aquella época —enero de 1885— Hormiguita acababa de entrar en los catorce años y Bob tenÃa nueve y medio.
Robustos, vigorosos para su edad, no se resentÃan de las miserias de otro tiempo. Por sus venas corrÃa la sangre generosa, la sangre gálica, como el Shannon, el Lee o el Liffey corren a través de Irlanda para darle vida.
El bazar estaba en plena prosperidad. Manifiestamente, Hormiguita marchaba hacia la fortuna. Sus negocios no eran de naturaleza para arrojarle a especulaciones de azar. Además, le hubiera contenido su natural prudencia.