Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Un dÃa Grip tuvo una verdadera fortuna. Paseándose por la calle principal de Galway, un viajero que entraba en el Royal Hotel le pidió que llevara una carta al correo. Grip se apresuró a hacerlo, recibiendo en pago un mimoso chelÃn. Ciertamente el capital no era tan grande que Grip tuviera que devanarse los sesos pensando si lo colocarÃa en renta del Estado o en valores industriales. No. La colocación serÃa en el estómago de Hormiguita y un poco en el suyo propio. Compró embutido fácil de conservar tres dÃas y regaláronse con él ocultándose de Carker y de sus compañeros. No iba Grip a participar con éstos lo que ellos no participaban con él.

Además, y esto hizo más feliz el encuentro con el viajero del Royal Hotel, el digno gentleman, viendo a Grip tan mal vestido, se deshizo en su favor de un traje de lana en buen estado.