Aventuras de un niño irlandés
Aventuras de un niño irlandés Y lanzó al niño a la calle, donde por fortuna un hombre le recibió en sus brazos antes de que chocase contra el suelo. Grip, arrojándose a su vez, rodó medio asfixiado al pie de la muralla. La viajera se aproximó al hombre que tenÃa a Hormiguita, y le preguntó con voz temblorosa por la emoción:
—¿De quién es esta inocente criatura?…
—De nadie. Es un niño abandonado —le respondió el hombre.
—Pues bien, es mÃo… es mÃo —exclamó ella cogiéndole y apretándole contra su pecho.
—Señora —observó la doncella.
—¡Calla, Elisa, calla! Es un ángel que ha caÃdo del cielo.
Como el ángel no tenÃa padres ni familia, lo mejor era dejarle en manos de aquella bella señora, dotada de tan hermoso corazón, y fue saludada con hurras en el momento en que se hundÃan en medio de un torbellino de llamas los últimos restos de la Ragged-School.