Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras LOS PROYECTOS DE HATTERAS
LA aparición de aquel atrevido personaje fue por la tripulación diversamente apreciada. Algunos se adhirieron a él completamente, por amor al dinero o por audacia. Otros tomaron su partido en vista de la aventura, y se reservaron el derecho de protestar más adelante, comprendiendo cuán difÃcil era resistir en aquellos momentos a un hombre semejante. Cada cual ocupó, pues, su puesto.
El 29 de mayo era un domingo y fue para la tripulación dÃa de reposo.
Se celebró en el camarote del capitán un consejo de oficiales, compuesto de Hatteras, Shandon, Wall, Johnson y el doctor.
—Señores —dijo el capitán, con una voz a la vez dulce e imperiosa que le caracterizaba—; conocéis mi proyecto de llegar al Polo; deseo conocer vuestra opinión acerca de esta empresa. ¿Qué os parece, Shandon?
—No me parece nada, capitán —respondió con frialdad Shandon—; yo no puedo hacer más que obedecer.
Hatteras no se manifestó sorprendido de la respuesta, y repuso no menos frÃamente:
—Ricardo Shandon, os ruego que os expliquéis acerca de nuestras probabilidades de éxito.
