Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras El miércoles por la mañana se habÃa pasado más allá de la extremidad del canal del Regente. Al ángulo de la costa oeste, seguÃa una profunda curva de la tierra.

Consultando su carta, el doctor reconoció la punta de Sommerset House o punta Fury.
—He aquà —dijo a su interlocutor habitual— el punto mismo en que se perdió el primer buque inglés enviado a estos mares en 1815, durante el tercer viaje que Parry hacÃa al Polo. Tan maltratado fue el Fury en los hielos en su segunda invernada, que la tripulación tuvo que abandonarlo y regresar a Inglaterra en el Hecla, que iba de reserva.
—Evidente ventaja de tener un segundo buque —respondió Johnson—. Es una precaución que los navegantes polares no deben descuidar; pero el capitán Hatteras no es hombre que quiera exponerse a que un compañero le sirva de estorbo.
—¿Le encontráis acaso imprudente, Johnson? —preguntó el doctor.
—¿Yo? Yo no encuentro nada, señor Clawbonny. Mirad, mirad en la costa algunas estacas que sostienen aún los restos de una tienda medio podrida.