Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras En aquel punto, una aguja imantada, suspendida con toda la delicadeza posible, se colocaba inmediatamente en una posición casi vertical bajo la influencia magnética; por consiguiente, el centro de atracción se hallaba a muy corta distancia, ya que no inmediatamente debajo de la aguja.
El doctor hizo su experimento con cuidado.
Pero Sir James Ross, a causa de la imperfección de sus instrumentos, no pudo hallar por su aguja vertical más que una inclinación de 89° 95′, se debió a que el verdadero punto magnético estaba realmente a un minuto de aquel lugar. El doctor Clawbonny fue más afortunado, y a alguna distancia de allà tuvo la gran satisfacción de ver su inclinación de 90°.

—¡He aquÃ, pues, exactamente, el polo magnético del mundo! —exclamó golpeando enérgicamente la tierra con el pie.
—¿Está aqu� —preguntó el contramaestre Johnson.
—Aquà mismo, amigo mÃo.
—Entonces —repuso el contramaestre—, preciso es rechazar toda suposición respecto a montañas de imán o moles imantadas.