Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras ConocÃa a un valiente joven, muy adicto y buen marino, que se llamaba James Wall. Era un hombre de unos treinta años, y que habÃa ya navegado por los mares del Norte. Shandon le ofreció la plaza de tercer oficial, y él la aceptó sin encomendarse a Dios ni al diablo. Lo que querÃa era navegar, y tenÃa mucha afición a su oficio. Shandon le contó las cosas circunstancialmente, y lo mismo a un tal Johnson, a quien nombró contramaestre.
—Aceptado —respondió James Wall—; lo mismo me da navegar por un lado que por otro. Si de lo que se trata es de buscar el paso del Noroeste, algunos hay que vuelven.
—No todos —respondió el contramaestre Johnson—, pero esto no es una razón para que dejemos de ir nosotros.
—Además —repuso Shandon—, si nos equivocamos en nuestras conjeturas, es preciso confesar que nunca se ha emprendido un viaje en tan buenas condiciones. El Forward será un magnÃfico buque, y estando provisto de una buena máquina, podrá hacer prodigios. Dieciocho hombres de tripulación, he aquà lo que nos hace falta.
—Dieciocho hombres —replicó el contramaestre Johnson, —es decir, tantos como llevaba a bordo el americano Kane, cuando emprendió su famosa excursión hacia el polo.