Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras Toda la tripulación reclutada profesaba la religión protestante. En las largas campañas, la oración en común, la lectura de la Biblia, tienen con frecuencia que unir los ánimos y alentarlos en las horas de decaimiento, por lo que conviene que no pueda suscitarse ninguna discusión. Shandon conocía por experiencia la utilidad de estas prácticas y su influencia sobre la moral de una tripulación, por lo que se recurre siempre a ellas a bordo de los buques que van a invernar en las regiones polares.
Organizada la tripulación, Shandon y sus dos oficiales se ocuparon de las provisiones. Al efecto siguieron estrictamente las instrucciones del capitán, instrucciones claras, detalladas, donde se marcaba la cantidad y la calidad de los artículos más insignificantes. Gracias a las cartas-órdenes de que el comandante disponía, todos los artículos se pagaron al contado con una rebaja de un 8 por 100, que Ricardo hizo redundar escrupulosamente a favor de K. Z.
Tripulación, provisiones, cargamento, todo se hallaba al corriente en enero de 1860. El Forward avanzaba hacia su conclusión, y Shandon no dejaba ni un solo día de hacerle una visita en Birkenhead.