Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras La circunstancia de permanecer cerrado el camarote del desconocido capitán y haber éste reclamado la llave contrariaba no poco a Shandon, quitándole casi todas las esperanzas que habÃa concebido de ser él quien mandase en jefe. En cuanto a su propio camarote, lo habÃa adecuado perfectamente a las necesidades de la presente expedición, conociendo a fondo, como conocÃa, las exigencias de un viaje polar.
El departamento del oficial tercero estaba colocado en el sollado, que constituÃa un vasto dormitorio para la marinerÃa, en el cual estaba ésta con una comodidad que difÃcilmente hubiera encontrado a bordo de otro buque. Se cuidaba a los marineros como si fuesen un cargamento de mucho precio. Una enorme estufa ocupaba el centro de la sala común.
El doctor Clawbonny se hallaba en sus glorias. HabÃa tomado posesión de su camarote el dÃa 6 de febrero, al siguiente de haberse botado al agua el Forward.
—El más feliz de los animales —decÃa él— serÃa un caracol que pudiera construirse un cascarón a su gusto; voy a ver si yo puedo convertirme en un caracol inteligente.