Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —¡SÃ! —repuso Hatteras—. Pero aguardaremos la noche; haremos un agujero en la bóveda para renovar nuestra provisión de aire, y uno de nosotros, apostándose en él, hará fuego a los osos.
—No hay más partido que tomar —replicó el americano.
Convinieron todos en el plan, se aguardó el momento de correr la aventura, y durante las horas sucesivas, Altamont no escatimó sus imprecaciones contra un estado de cosas en el cual, decÃa él, «dado un número de osos y otro de hombres, no son estos últimos los que desempeñan el mejor papel».
