Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras El lobo de aquellas comarcas es pariente muy próximo del perro; ladra como él, y de un modo que hace incurrir en error a los oídos más ejercitados, a los de la misma raza canina. Hasta hay quien dice que aquellos animales se valen sagazmente de esta facultad para atraer a los perros y devorarlos. Este hecho fue observado en las tierras de la bahía de Hudson, y el doctor pudo verlo confirmado en Nueva América. Johnson se abstuvo de soltar a sus perros de tiro, que habrían podido caer en el lazo.
En cuanto a Duck, tenía demasiada experiencia y era demasiado listo para ponerse él mismo en la boca del lobo.
Se cazó mucho por espacio de quince días. Abundaron las provisiones de carne fresca. Se mataron perdices, ptarmiganos y hortelanos de nieve, que son un bocado delicioso. Los cazadores no se alejaban del «Fuerte Providencia», porque la caza menor parecía salirles al encuentro, y animaba singularmente con su presencia aquellas playas silenciosas. La bahía Victoria tomaba un aspecto nuevo, que regocijaba los ojos.
