Aventuras del capitan Hatteras
Aventuras del capitan Hatteras —Amigos mÃos, escuchadme: mucho hemos hecho ya, pero aún queda mucho por hacer.
Los compañeros del capitán se miraron con profundo asombro.
—SÃ, estamos en la tierra del Polo, pero no estamos en el mismo Polo.
—¿Qué querrá decir? —preguntó Altamont.
—¡No comprendo! —exclamó el doctor, que temÃa adivinar.
—¡SÃ! —añadió Hatteras con fuerza—. He dicho que un inglés pondrÃa el pie en el polo del mundo; lo he dicho, y un inglés lo pondrá.
—¿Cómo? —respondió el doctor.
—Distamos aún 45 segundos del punto desconocido —repuso Hatteras, con una animación creciente—, y donde está este punto iré yo.
—¡Está en la cima del volcán! —dijo el doctor.
—Iré.
—¡Es un cono inaccesible!
—Iré.
—¡Es un cráter abierto, inflamado!
—Iré.
No puede expresarse la enérgica convicción con que Hatteras pronunció estas palabras. Sus amigos estaban atónitos. Miraban con terror la montaña que balanceaba en el aire su penacho de llamas.