Cinco semanas en globo
Cinco semanas en globo Asà es que los pobres viajeros, privados de agua bajo aquella temperatura tórrida, empezaron a experimentar sÃntomas de alucinación; sus ojos se agrandaban y su mirada se volvÃa turbia.
Llegada la noche, el doctor resolvió combatir por medio de un paseo rápido aquella disposición alarmante. Quiso recorrer aquella llanura de arena durante algunas horas, no para buscar, sino, simplemente, para andar.
-Seguidme -dijo a sus compañeros-; creedme, el paseo os sentará bien.
-Imposible -respondió Kennedy-. No podrÃa dar un paseo.
-Yo prefiero dormir -dijo Joe.
-Pero, amigos, el sueño o el reposo os serán funestos. Reaccionad contra vuestro abatimiento. Vamos, seguidme.