De la Tierra a la Luna

De la Tierra a la Luna

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

-¡Nicholl! -exclamó Barbicane, que se puso en pie al momento-. Perdón, capitán -dijo-. Había olvidado... Estoy pronto... Michel Ardan intervino sin dar a los dos enemigos tiempo de interpelarse.

-¡Voto al chápiro! -dijo-. ¡Fortuna ha sido que valientes como vosotros no se hayan encontrado antes! Ahora tendríamos que llorar a uno a otro de los dos. Pero gracias a Dios, que ha intervenido, no hay ya nada que temer. Cuando se olvida el odio para abismarse en problemas de mecánica o jugar una mala pasada a las arañas, el tal odio no es peligroso para nadie. Y Michel Ardan contó al presidente la historia del capitán.

-Ahora quisiera que me dijeseis -prosiguió-si dos hombres de tan buenos sentimientos como vosotros, han sido creados para romperse la cabeza a balazos.

En aquella situación, un si es no es ridícula, había algo tan inesperado, que Barbicane y Nicholl no sabían qué actitud adoptar uno respecto de otro. Michel Ardan lo comprendió, y resolvió precipitar la reconciliación.

-Mis buenos amigos -dijo, dejando asomar a sus labios su mejor sonrisa-, entre vosotros sólo ha habido un malentendido. No ha habido otra cosa. Pues bien, para probar que todo entre vosotros ha concluido, y puesto que sois hombres a quienes no duelen prendas y saben arriesgar su piel, aceptad francamente la proposición que voy a haceros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker