De la Tierra a la Luna
De la Tierra a la Luna Se adoptaron las precauciones necesarias para que la corbeta permaneciese casi inmóvil. Antes de, pensar en coger el proyectil, quiso el ingeniero Murchison reconocer la posición del fondo oceánico. Los aparatos submarinos destinados a ese reconocimiento recibieron su provisión de aire. El manejo de tales aparatos no deja de ser peligroso, porque a 20,000 pies bajo de la superficie de las aguas y sufriendo tan grandes presiones, se hallaban expuestos a roturas cuyas consecuencias serían realmente terribles.
J. T. Maston, el hermano de Blomsberry y el ingeniero Murchison, sin cuidarse de tales peligros, ocuparon un puesto en las cámaras de aire. El comandante presenciaba la operación desde el puente, dispuesto a detener o soltarlas cadenas, según fuera necesario. Se había desembarazado la hélice y dirigido la fuerza de las máquinas al cabrestante, que en un momento podía izar los aparatos a bordo.