El Chancellor
El Chancellor Robert Kurtis todavía se queda un instante sobre la borda, echa una mirada alrededor de él; y luego, por último, pasa a la balsa.
Ya es tiempo. Cortan la amarra, y la balsa se aleja lentamente.
Miramos todos hacia el lugar donde zozobra el navío. Primero desaparece la extremidad del mástil de trinquete; luego el trozo del palo mayor, y, pronto, no queda nada más de este bello navío que era El Chancellor.
