El Chancellor
El Chancellor He puesto la carta del teniente Walter en su propia mano y se la he aproximado a los labios. Su mirada se ha animado momentáneamente y hemos creÃdo oÃr el débil sonido de un beso.
Inmediatamente después ha exhalado el último suspiro.
La muerte del teniente Walter reduce aún más el número de los que navegamos en la balsa. Sólo quedamos ya catorce.