El Chancellor
El Chancellor El señor Letourneur mete la mano en el sombrero, toma una papeleta, la desdobla, y pronuncia en alta voz el nombre que hay en ella y la entrega al designado en ella.
El primer nombre que sale es el de Burke, que prorrumpe en un grito de alegrÃa.
El segundo el de Flaypol.
El tercero el del contramaestre.
El cuarto el de Falsten.
El quinto el de Roberto Kurtis.
El sexto el de Sandon.
La mitad de los nombres, menos uno, han salido ya.
El mÃo no ha salido aún y trato de calcular las probabilidades que me quedan; cuatro en favor y una en contra.
Después del grito de Burke, no se ha pronunciado una palabra más.
El señor Letourneur continúa su siniestra tarea.
El séptimo nombre es el de la señorita Herbey, pero la joven no se ha estremecido.
El octavo nombre es el mÃo. ¡SÃ, el mÃo!
El noveno nombre:
—¡Letourneur!
—¿Cuál? —Pregunta el contramaestre.
—Andrés —responde el señor Letourneur.
Se oye un grito y Andrés pierde el conocimiento.