El Chancellor
El Chancellor A las seis de la mañana se sienten choques violentos, ocasionados por el palo de mesana que, después de haber sido arrastrado por el mar, vuelve a batir los costados del Chancellor. Al mismo tiempo se oye una voz que llama a gritos a Roberto Kurtis, y en la semiclaridad del alba vemos un hombre agarrado a la cofa del mástil de mesana. Es Sila Huntly, que, arrastrado por el palo, al caer, se ha salvado milagrosamente de la muerte.
Roberto Kurtis se precipita a socorrer a su antiguo capitán, y, arrostrando mil peligros, logra traerlo a bordo. Sila Huntly, sin pronunciar una palabra, va a sentarse en el rincón más apartado de la toldilla. Convertido en un ser absolutamente pasivo, es ya imposible contar con él para nada.
Después de no pocos esfuerzos, se consigue hacer pasar a sotavento el palo de mesana, y se le amarra sólidamente al buque. ¿Nos servirá para algo en lo sucesivo? ¡Quién sabe!