El conde de Chanteleine

El conde de Chanteleine

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—También se ocultan aquí como en todas partes —dijo el joven entre sí; pero recordando la situación en que había dejado a María, cobró nuevo ánimo y siguió golpeando una tras otra todas las puertas; en un principio llamaba tímidamente, pero al encontrar sordas todas aquellas viviendas, concluía por descargar golpes formidables; mas todo era en vano: los habitantes de la aldea habían tomado la firme resolución de no responder a nadie, y nada en el mundo hubiera sido capaz de hacerles desistir de ella.

El terror que les habían infundido los azules los hacía crueles y despiadados.

Viendo que sus esfuerzos eran vanos para hacerse abrir una sola puerta, Henry de Trégolan comprendió que no le quedaba otro remedio que ir a reunirse con sus compañeros de infortunio.

Volvió, pues, a su lado, llevando la desesperación en el alma y la angustia pintada en el semblante.

Cuando llegó al lugar en que los había dejado, halló al conde y a su hija en la misma posición que tenían al separarse de ellos. El primero seguía sentado en el borde del camino, conservando entre sus brazos a María, yerta y moribunda, a quien trataba en vano de reanimar con el calor de su aliento.

En el momento de llegar el joven, una exclamación de dolor se escapó de los labios de Chanteleine:


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker