El conde de Chanteleine
El conde de Chanteleine Entonces, dirigiéndose Chanteleine a Henry le preguntó:
—Según parece, amigo mÃo, vos conocéis la historia de este desgraciado; decidme, pues, ¿podrÃais contamos quién es ese Yvenat a quien todos maldicen?
—SÃ, Henry, habladnos de él —añadió MarÃa—; muchas cosas he oÃdo de ese infeliz, e incluso le he visto alguna vez vagar por la isla Tristán, pero nunca he podido saber su historia.
—MarÃa, ese Yvenat —contestó Henry—, es un clérigo constitucional de los juramentados, un jurador como dicen aquÃ; la municipalidad de Quimper le impuso a la fuerza a esta feligresÃa; pues no bien se retiraron los azules que le habÃan acompañado hasta aquÃ, cuando empezó a demostrarse el descontento popular en tales términos, que para evitar los efectos de la pública indignación, se vio obligado a refugiarse en ese islote.
—¡Ah!… Ya lo comprendo —repuso el conde—; ¿conque Yvenat es uno de esos clérigos que jurando la Constitución se han adherido a la ley civil que se relaciona con las sagradas instituciones de la Iglesia?