El tio Robinson
El tio Robinson Durante una hora los tres cazadores visitaron una gran cantidad de agujeros, teniendo cuidado de tapar con tierra y hierbas los que no estaban ocupados. Marc fue el primero en encontrar uno de esos roedores acurrucado en su cueva; logró agarrarlo, no sin dificultad, pero un bastonazo dio cuenta fácilmente del animal. Flip reconoció al roedor, un conejo bastante parecido a sus congéneres de Europa, vulgarmente llamado «conejo de América», ya que frecuenta especialmente las partes septentrionales de ese continente.
Los éxitos de Marc estimularon el apetito de los presentes. Robert no quería volver al campamento sin llevar por su parte al menos dos o tres de esos roedores; pero como aportaba a la caza mucho más vivacidad que paciencia, dejó escapar sucesivamente una media docena de conejos que había tenido la suerte de sorprender en sus guaridas. Así, al cabo de una hora, cuando Flip y Marc ya habían ya capturado cuatro conejos él no tenía ni uno solo. Entonces, cansado de hurgar esas conejeras sin resultado, recomenzó la caza «en batida», pero los ágiles roedores, esquivando las piedras que les lanzaba y los bastonazos, se le escaparon sin dificultad, y cuando Flip dio la señal de partida, el desventurado muchacho volvió con las manos vacías, muy decepcionado.