El tio Robinson
El tio Robinson —¿Cuál? —exclamó el tÃo Robinson mirándolo con los ojos muy abiertos.
—¡Utilizarla yesca que tengo en mi bolsillo! —respondió sonriendo Clifton.
¡Cuántos hurras dieron los niños! ¡Qué alarido se escapó de la boca del tÃo! ¿Iba a volverse loco este hombre al que nada parecÃa sorprenderlo? La verdad obliga a decir que se puso a bailar una giga muy agitada que un escocés no habrÃa desaprobado; luego, tomando a Belle y Jack de la mano, los condujo a una ronda frenética, cantando:
Apareció la yesca,
El bravo, digno señor Tiene listo el asador.
Aún antes de que amanezca.