El tio Robinson
El tio Robinson La noche fue de nuevo interrumpida por el aullido de los chacales, al que se mezclaron otros gritos, parecidos a los que ya había escuchado el señor Clifton. Al parecer una horda de monos andaba por los alrededores. Contra esos ágiles animales, la empalizada sería ciertamente insuficiente, pero en definitiva esos monos eran menos peligrosos que las fieras. No obstante, Harry Clifton resolvió identificar, en una próxima excursión, a qué especie pertenecían.